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Porque él me pidió que lo hiciéramos
Porque él me pidió que lo hiciéramos
—... Y después de eso, me dijo que quería hacerlo... —Hermione se sorprendió tanto que dejó de interrumpirla cada dos segundos para escucharla con más atención—, hacerlo con... migo.
La castaña se quedó aún más callada que antes; tenía la boca y los ojos tan exageradamente abiertos por la impresión que cualquiera hubiese creído que acababa de ver a George corriendo desnudo por la casa. No sabía que decirle, pero finalmente no pudo contener su curiosidad por mucho tiempo más.
—¿Y...? —Hermione tragó saliva porque de golpe sintió como su garganta se secó completamente—. ¿Y luego que pasó?
La pelirroja bajó el rostro y se dedicó a mirarse las manos mientras revolvía las sábanas nerviosamente. No hizo falta que respondiera nada.
—¡Ginny! —Hermione no podía creer que no se le hubiese contado antes—. ¿Ron lo sabe?
—¡Por favor Hermione, claro que no! ¡Y no quiero que nadie se lo diga! —le dijo mirándola escrutadoramente—. ¡Él cree que fuimos a Honeydukes!
Hermione tenía tantas preguntas para hacerle, había tanto que contar... Pero había notado el dejo de verguenza en la voz de Ginny, por lo que optó por dejar la charla para el día siguiente y acostarse a dormir.
Después de que ambas chicas se pusieran sus pijamas, apagaran las luces de la habitación y se arroparan en sus camas, la castaña no pudo aguantarse e hizo una última pregunta.
—¿Lo harías de nuevo?
Ginny no tuvo ni que dudar en la respuesta.
—¡Definitivamente no! ¡Jamás la pasé tan mal en mi vida!
—Entonces Harry... siempre creí que exageraba cuando decía...
Ginny la interrumpió categóricamente.
—Pues ya ves que no. ¡Esa fue la primera y última vez que lo acompaño a la casa de los Dursley!
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