Ficha Técnica

Resumen: Harry Potter no convivió con los Weasley durante su infancia. Ni siquiera lo hizo durante el tiempo que pasó en el colegio, ya que sólo compartían juntos algunas que otras vacaciones. Y mucho menos, Harry jamás estuvo metido en todas y cada una de sus conversaciones, peleas, secretos, amores, sonrisas, declaraciones, lágrimas, ni caprichos. ¡Es que eran demasiados! ¡¿Cómo podemos pretender que sepa todo lo que pasó por sus cabezas si ni siquiera sabía en su totalidad lo que pensaba su mejor amigo?! Rowling nos hizo perder muchos hermosos momentos de esta singular familia, y por eso es que quiero saber. Quiero saber de sus travesuras, de su felicidad y de su dolor. Mucho más de sus travesuras, en realidad... Pero voy a escribir a modo de drabbles y one-shots, pequeñas y no tan pequeñas viñetas acerca la vida diaria de estos adorables pecosos. Porque estoy segura que no debe ser nada fácil ser un Weasley.

Parejas: Todas las parejas canon, aunque pueden llegar a encontrar algúna que otra conquista de la que Harry jamás se enteró.

Temporalidad: Preferentemente, la generación de Harry Potter. Sin embargo, puede que escriba alguna acerca de la Nueva Generación y de la Anterior.

Clasificación: La clasificación irá variando a medida que los shots cambien. No puedo asegurar que la historia no se moverá de K a T para caer en un K+, llegar a M, pegar un salto increíble hasta B y terminar nadie sabe cómo en un R. No... Aunque creo que en esta historia no pondré nada de ranking M. No estoy segura todavía, por eso los dejo en un cómo PG-13. Si sube, lo aviso en el capítulo.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Pergamino

6
Esa estúpida sonrisa


—«Se ve tan lindo... No, no. Enfócate, Ginny. ¡Enfócate!».

La chica negó con la cabeza y fijó la vista al pergamino que tenía enfrente suyo. La sala común ya casi estaba vacía; sólo quedaban algunos alumnos de séptimo, dos de quinto, ella y él. Volvió a elevar la vista.

—«Soy una completa idiota. Es el mejor amigo de mi hermano, ya van tres veranos seguidos que pasa cerca mío, ¡y apenas si he hablado con él! ¡¿Como puedo pretender que me invite?! Menos aún teniendo a todas esas chicas bonitas acechándolo todo el tiempo»...

Suspiró hondamente. Harry parecía muy concentrado en algún ejercicio, seguramente de Pociones a juzgar por su expresión desquiciada. Tenía la vista tan cerca del pergamino que su mentón estaba completamente pegado a él. Ginny movió la pluma de un lado a otro entre sus dedos, pensativa.

—«¿Por qué?... No es que yo sea fea; al contrario, muchos me dicen que soy una chica muy linda. Bueno..., mis hermanos me dicen que soy muy linda. Pero, ¿por qué no me habla? Nunca me habla. ¿Será porque las pocas veces que lo intentó tartamudié como una idiota? ¡Es que me pongo nerviosa! ¡Suficiente, Ginny! ¡Concéntrate! Defensa contra las Artes Oscuras, Moody. ¡Deja de pensar en él!»

La Gryffindor golpeó bruscamente la mesa con los puños, claramente exasperada. Las pocas personas que aún quedaban allí voltearon al instante para ver qué había ocurrido. Harry también. Ginny hizo un gesto con la cabeza indicando que todo estaba bien. Harry le sonrió y volvió a ocuparse de su pergamino.

—«¡Merlín! La próxima vez que me sonría así, me derrito... ¡Que estúpida que soy! Debí haberle sostenido la mirada un segundo más. ¡Una vez que me mira y desperdicio la oportunidad! Hasta que me vuelva a sonreír van a pasar siglos a este paso, ¡y realmente quiero ir al baile con él!»

Ginny se dejó caer sobre el pergamino, exhausta. Se lastimó un poco la frente de tan fuerte que lo hizo. Ya casi no quedaba nadie en la sala común, nadie exepto ellos dos. Intentó en vano apartarlo de su mente, pero en vez de eso, lo buscó con la mirada una vez más.

—«Me mira —se sorprendió—. Me mira, ¡me está mirando! Tranquila, Ginny, relájate y sonrí... Espera. Se está levantando..., ¡se está levantando y viene hacia acá!».

Ginny se enderezó rápidamente y, sin saber muy bien qué hacer, revolvió todos los pergaminos que llevaba encima, nerviosa. La mayoría terminó desparramados por la mesa y el suelo.

—«¡No, no y no! ¡Me está mirando! Defensa y Pociones. ¡Viene hacia mí! ¿Qué hago, qué hago? Moody, Snape y Pociones. ¡Y aún no tiene pareja para el baile! ¡Merlín! ¡Maleficios, acónito y crisopos! ¡Ahí llega! ¡¡Ya llega!!»

—Hola Ginny.

—«¡Ah!»

Ginny dejó de revolver los pergaminos y se quedó inmóvil, en una pocisión muy incómoda, de hecho. Sin mover ningún otro músculo, giró sólo sus ojos hacia el chico de pelo negro, quien al verla así puso una expresión un tanto escéptica.

—¿Ho... hola? —contestó ella, algo tímida—. «¿Me está hablando a mí, verdad? Sí, no hay nadie más» —confirmó al recorrer la sala con la mirada.

—¿No me prestarías una pluma? La mía se acaba de romper.

—Sí, sí, claro —Buscó en su bolso y le ofreció una—. Aquí tienes...

—Gracias, Ginny

Harry se dio media vuelta, algo confundido, y regresó a su lugar en el otro extremo de la sala. Ginny lo siguió con la mirada expectante y la boca abierta. Cuando Harry se sentó dándole la espalda nuevamente, ella se dejó caer por segunda vez sobre sus pergaminos, aún más desganada que antes.

—«Bueno, tal vez no te haya preguntado para ir al baile, Ginevra Weasley, pero al menos sabe que eres una buena opción para pedir préstamos —dijo desalentadoramente, y se golpeó la frente con la mesa una vez más—. ¡Genial!»

No hay comentarios:

Publicar un comentario